Soy muy defensora, en general, de no tener un montón de álbumes sin terminar y empezar de nuevo uno y otro sin haber acabado todo lo que tengo empezado. Creo que da mucha paz rematar proyectos porque si no, siento que tengo una lista de pendientes infinita que me estresa cuando en realidad se supone que el scrap lo hago como hobby, por pura diversión.
Pero ¿te ha ocurrido que a veces te apetece sencillamente sentarte un ratito para hacer algo creativo, para hacer algo de scrap pero sin que te suponga mucho esfuerzo? ¿No te ha pasado que en ese momento empiezas a mirar redes sociales para inspirarte y ver qué es lo nuevo que vas a hacer y te empiezas a perder y perder en miles de ideas para al final no decidir nada, agobiarte y frustrarte porque el ratito que tenías se te ha ido viendo lo que hacen otras personas? Pues para esos momentos se me ocurre que pueden ser nuestros proyectos inacabados.
Para empezar algo nuevo, necesitamos altas dosis de inspiración y energía, requiere bastante impulso por nuestra parte. Sin embargo, trabajar en una sola página de un álbum que ya tenemos empezado, rematar con alguna foto que teníamos pendiente de colocar o decorar partes de un álbum ya existente, requiere mucho menos esfuerzo, se disfruta igual y puede resultar mucho más relajante y menos frustrante.
Así que, ¿qué te parece si en lugar de ver nuestros proyectos inacabados como una lista de pendientes los vemos como álbumes para disfrutar cuando nos apetezca? Como cuando te compras un libro de colorear tipo mindfullness. No pretendemos que nada más comprarlo lo tengamos que colorear ya todo, ¿no? Su función es que está ahí, inacabado para cuando queramos libremente pintar una de sus páginas. Pues con el scrap lo mismo: podemos tener esos álbumes para echar mano de ellos cuando sencillamente nos apetezca sentarnos a crear y a disfrutar de ese momento de descanso.


